En Escuela Rastros sabemos que decidir el camino profesional no es fácil. Por eso, nuestro Curso de Coordinador de Ocio y Tiempo Libre en Madrid ofrece algo más que una titulación: una experiencia que transforma. Así lo viven cada año jóvenes de entre 18 y 30 años que llegan buscando una oportunidad, una primera experiencia laboral, un lugar donde crecer… y descubren mucho más.
Aprender con ilusión
“Me apunté porque buscaba algo diferente”, podría decir cualquiera de nuestros alumnos al comenzar el curso. No querían simplemente estudiar, querían vivir una formación real. Y en eso creemos firmemente en Rastros.
Cuando llegan el primer día, muchos vienen con dudas:
¿Seré capaz de liderar un equipo?
¿Realmente hay trabajo en este sector?
¿Podré dedicarme a algo que me guste de verdad? En apenas unas semanas, las respuestas empiezan a cambiar.
Las clases se convierten en dinámicas vivenciales, los compañeros en un equipo, los monitores en guías que acompañan y la naturaleza en el mejor aula posible.
Como escuela, sabemos que un coordinador no se forma sentado delante de un cuaderno: se forma viviendo, tomando decisiones, resolviendo conflictos, liderando juegos, gestionando emociones y aprendiendo a escuchar.
Por eso diseñamos un programa donde los alumnos coordinan grupos reales, dirigen actividades, se enfrentan a retos y descubren su voz como educadores.
Mientras tanto, el alumno va sintiendo cómo cambia la conversación: del “no sé si podría…” al “quién me iba a decir que estoy llevando yo solo una actividad con 30 participantes”.
Un curso con mirada profesional y humana
Tanto familias como jóvenes ven cómo esta formación abre puertas reales: campamentos, centros escolares, empresas, proyectos culturales y programas juveniles demandan coordinadores capaces de liderar, comunicar y gestionar equipos.
En Rastros formamos desde la experiencia, la empatía, el juego y la práctica real. No se trata de aprender a coordinar en teoría: se trata de coordinar de verdad.